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Los problemas de comunicación con el enfermo de Alzheimer

Una comunicación bidireccional, a mantener día a día.

Si para una persona normal a menudo el comunicarse correctamente resulta todo un problema, para aquellos que padecen Alzheimer, el perder la capacidad para comunicarse puede ser uno de los problemas más difíciles y frustrantes que encuentren. Y no sólo para ellos mismos, sino para todas las personas que les rodean y/o cuidan.

Todos sabemos que a medida que la enfermedad avanza, la persona experimenta una gradual disminución en su capacidad para comunicarse. Asimismo, la persona encuentra que cada vez le es más y más difícil el poder expresarse claramente y/o entender lo que se les dice; lo mismo pasa con los cuidadores, quienes hallan en todo esto una gran dificultad para poder entender lo que la persona con Alzheimer les quiere decir o expresar.

Aprender a expresarse y a entender.

Tratar de que nos entiendan, lo mismo que tratar de entender aquello que nos tratan de decir es una de las difíciles labores que tenemos que enfrentar ya sea como familiares o como cuidadores de un enfermo con Alzheimer. Es por esto que debemos y es muy necesario comprender que son dos los elementos que tenemos que tomar en cuenta y que ambos factores por igual serán de gran importancia en nuestra vida diaria. El primero es saber expresarnos y el segundo, el aprender a entender.

Por ello, si aprendemos varios trucos para que nuestra forma de comunicarnos sea más asertiva conseguiremos resultados en nuestra forma de relacionarnos con las personas que tenemos.

Qué cambios podemos notar en las personas que padecen Alzheimer.

  • La persona tiene dificultad para encontrar una palabra, sustituyendola por otra, a pesar de que ésta no tenga sentido alguno.
  • La persona no puede comprender lo que se le dice o tan sólo comprende parte de ello.
  • La persona podrá hablar “fluidamente” o de corrido, pero carecer de sentido lo que dice.
  • La persona tenderá a presentar deterioro en su capacidad para escribir y entender lo que está escrito.
  • La persona podrá ser capaz de hablar del pasado, pero no de sucesos recientes.
  • La persona tenderá a perder el sentido de la conversación.
  • La persona puede perder las normas sociales convencionales e interrumpir en las conversaciones, ignorar al que está hablando o simplemente no responder cuando se le habla o se le dirige la palabra.
  • La persona podrá presentar dificultad para expresar adecuadamente sus emociones, pudiendo pasar de la risa al llanto, del llanto al enojo o viceversa.
  • La persona podrá balbucear al tratar de comunicarse, pero sin poder darse a entender.
  • La persona podrá tener un lenguaje como si estuviera en clave, muy difícil de entender o descifrar.

Entrenar la tolerancia para afrontar mejor los problemas de comunicación.

  • Recuerde que cada persona es única y cada relación es diferente, por lo cual es importante preguntarse a sí mismo, qué es lo que funciona mejor para usted.
  • Consulte con otros cuidadores, familias que estén en el mismo caso o profesionales especializados y vea qué resulta o funciona mejor para ellos.
  • No espere demasiado: modifique lo que tenga que hacer y ajuste sus expectativas para que éstas sean más reales.
  • Recuerde que las palabras no son la única forma de comunicación: usted necesitará confiar más plenamente en todo ese tipo de claves o señales no verbales, tales como el lenguaje corporal, el tono de voz, el contacto físico y la manera de dar a entender cómo se siente usted cuando la persona a la que cuida comienza a tener problemas para entenderle.
  • Escuche y aprenda a reconocer los sentimientos y emociones, más que las palabras.

Proporcionar un ambiente lo más agradable posible, facilita una buena comunicación.

  • Evite ruidos o actividades que molesten, tales como: tener la televisión y la radio al mismo tiempo, tener muchas visitas, o estar en medio de una fiesta con gran alboroto.
  • Asegúrese que los lentes, o aparatos para la sordera y dentaduras estén correctamente en su sitio, o sean los que les prescribieron.
  • Trate de no moverse o trate de permanecer quieto mientras usted habla con la persona; será más fácil para ellos poderlo seguir y usted entenderlo mejor. Si se mueve, hágalo lenta y tranquilamente.
  • Mantener las mismas rutinas ayudan a minimizar la confusión y esto puede contribuir a que haya una mejor comunicación y entendimiento.
  • Siéntese o acomódese al lado de la persona, nunca en una posición por arriba de ella; haga contacto visual, trate de mirarle a los ojos.
  • Cuando se esté en un grupo, asegúrese que la persona no esté al final de la mesa o de un sofá. Es mejor ponerla un poco más adentro y no tan a la orilla, para que no se sienta que está fuera del grupo.

La manera de hablar cuando nos dirigimos a ellos, es fundamental.

  • Trate de permanecer tranquilo, sea amable y cortés, háblele con frases cortas y simples, enfocándose en una sola idea a la vez. Háblele de sucesos específicos que puedan recordar o de otras cosas simples y cotidianas como el tiempo o la temperatura.
  • Anímelo(a) y dígale “Oye, ¡qué guapo o guapa te ves!”, “´¡Qué bonita camisa o blusa traes!”, o el “¡Qué bonito está el jardín!”. Cosas que los motiven.
  • Déle tiempo para que lo que usted dice pueda por él o ella, ser interpretado. El repetirles lo mismo, pero con otras palabras, puede resultar muy útil.
  • Háblele lento, claro y despacio  y sin levantar su tono de voz.
  • Un tono muy alto transmite ansiedad, enfado o agresividad, y es con lo que se quedarán si no entienden el contenido verbal.
  • Incluya en su conversación información que ayude a la persona a ubicarse mejor. El saber dónde se encuentran…, el saber qué está pasando a su alrededor…, quién son los que están en ese momento con ellos, los puede hacer sentir más menos confusos y más seguros.
  • Trate de orientarles utilizando nombres familiares, como por ejemplo: “Soy tu hijo: Paco”, “Es tu nieta: María”, “Es Juanita, la chica que trabaja con nosotros”.
  • Trate de centrarse en los sentimientos más que en el contenido de la conversación o las palabras.
  • Nunca intente involucrarse en discusiones complejas y estériles, mantenga la información lo más simple que pueda.

Cómo dirigirnos a personas que sufren de Alzheimer.

Lo que SI debemos hacer :

  • Mirar a los ojos al hablar: De esta manera expresaremos sinceridad en lo que queremos decir, reflejando nuestras emociones y sentimientos.
  • Pedir, no exigir: Conseguiremos que la otra persona se sienta valorada y actúe ante nuestra petición con interés.
  • Exponer: Lo que pensamos de manera individual, con mensajes, Ej: «yo creo que tendrías que ser tú el que se encargue de…«
  • Escuchar: De forma comprensiva. Oír no es lo mismo que escuchar. Escuchar significa intentar comprender lo que la otra persona quiere decirnos, debemos intentar ponernos en su lugar.

Lo que NO debemos hacer : 

  • Hablar gritando: ya que la otra persona sentirá que le estás agrediendo. La opción es utilizar el tono de voz normal.
  • Humillar o Criticar: Solo logramos herir a la otra persona, lo mejor es explicar lo que pensamos de forma educada.
  • Empezar: amenazando o acusando

Conservar la autoestima de la persona, respetándola en todo momento.

  • Trate de no regañar, herir sentimentalmente a la persona o tratarle como si fuera niño: la conversación debe ser simple.
  • Continúe compartiendo actividades y pasatiempos con la persona y muéstrele el valor e importancia de los mismos.
  • Anímele en todo lo que haga, que tenga entusiasmo y hágale saber: “Oye, mira… ¡Qué bien lo hiciste! 
  • La persona todavía retiene sus sentimientos y emociones, si bien ellos no pueden comprender qué se está diciendo; por ello, haga todo lo que esté a su alcance para preservar su dignidad y autoestima.
  • Nunca discuta con la persona en frente de otros como si ellos (las personas con Alzheimer) no estuvieran presentes, aúnque usted piense que ellos no comprenden nada, realmente el que no lo comprende es usted.

Cómo relacionarse con personas que sufren de Alzheimer.

  • No hablar mal de la persona dependiente. Ella no es culpable de su enfermedad.
  • Debemos valorar las aptitudes de lo que sí puede hacer a pesar de sus dificultades.
  • Dejar que tome las decisiones en las que suele estar más implicado.
  • Debemos hacerle participe de las opciones y tener en cuenta sus opiniones.
  • Darle toda la independencia que sea posible, dejar que realice todas las tareas que estén a su alcance por más tiempo que emplee en ellas y aunque el resultado final no sea del todo el perfecto.
  • No debemos sobreprotegerlos, ya que lo estaremos limitando por culpa de nuestro miedo.
  • Es esencial que tenga responsabilidades.
  • Debemos respetar su intimidad.
  • Debemos animarle a que participe en actividades de ocio, y que se relacione con otras personas.
  • Siempre debemos valorar aquello que hacen con esfuerzo, y manifestarnos con una sonrisa y felicitarles.

Facilite las actividades, simplificando las cosas, no se complique la vida.

  • Déle instrucciones paso a paso. Trate de que estas instrucciones sean simples y sencillas: por ejemplo, al vestirlos, nombre la siguiente prenda de ropa que deban de ponerse, en vez de decirles: “Ahí está toda tu ropa, póntela y no te vayas a equivocar”. Dígale mejor: “Mira, aquí está tu camisa”, “Ahora, aquí está tu pantalón”, “Ahora, aquí están tus zapatos”, y así sucesivamente.
  • Póngaselo fácil y ayúdele a unirse a la conversación, aún de que sus respuestas sean sumamente cortas. Pregúntele: “¿Te gusta esta camisa que traigo?”, u “Oye, ¿te gustó la comida?”. Todo esto, y aún a pesar de que simplemente diga “Sí” o “No…” (“¡No me gustó la comida…!”).

Ayúdele a encontrar las palabras y hable claro.

  • Si la persona tiene dificultad para encontrar una palabra, pídale que lo expliquen de otra forma, o trate de adivinarlo y preguntar si es eso lo que quiere decir.
  • Trate de ayudarle, pero tampoco le resuelva toda la tarea. Dígale la primera y segunda letra de la palabra que andan buscando. “Un vasito de… l…”, “Un vasito de le.. ”, “Leche… ¡Eso! ¡Leche!”.

El enojo y el abuso verbal son contraproducentes.

  • Evite enojarse y entrar en argumentos irreales, producto de su desesperación. Utilice la distracción como posible solución ante situaciones difíciles o frustrantes.
  • Evite entrar en discusiones sobre ideas falsas o equivocadas. Si la persona insiste en que ya ha visto un programa de televisión, a pesar de que usted le haya dicho que es la primera vez que pasa, síguele la corriente o incluso coméntele “¿Y está bueno?”. De otra manera, sus argumentos solamente acabarán por frustrarlo a usted y probablemente trastornar y confundir más a la persona. Existen tantas anécdotas donde el que sale mal parado es uno, el que supuestamente está bien de todos sus sentidos.
  • Trate de contenerse, tenga calma. Respire hondo y profundamente. Si “contar hasta diez” no es suficiente, entonces cuente hasta 100 o hasta mil. Tómelo con humor; el que se enoja, pierde.

Fomente el buen humor y la risa para superar las situaciones.

  • Tómese las cosas con buen sentido del humor. El humor es una gran válvula de escape para superar los malos entendidos.
  • Es preferible reír que lamentarse. Utilice la risa lo más y mejor que pueda.
  • La risa es uno de los mejores remedios del alma, es como un desfogue a las tensiones que diariamente se viven.

El lenguaje corporal nos ayudará a comunicarnos mejor.

  • Trate de mantener contacto visual con la persona al hablarle y al escucharle. La expresión de nuestra cara, habla por si sola y saber interpretarla es lo primero que aprendemos y lo último que olvidamos, lo que nos permitirá entenderle mejor y facilitar que nos pueda entender.
  • Los gestos como ademanes, señales o apuntar hacia algo o hacia alguien, puede ayudar a que la persona nos entienda mejor.
  • El tocarlo suavemente y estrechar su mano son gestos o señales que le darán a entender a la persona que usted se preocupa por ella.
  • Trate de no realizar movimientos bruscos que puedan alterar o asustar a la persona.
  • Jamás utilice la fuerza y evite el forcejeo. Intente razonar las cosas.

Evite hacer demasiadas preguntas, no sobre estimule.

  • Evite hacerle muchas preguntas a la vez, trate de preguntar las cosas de una en una.
  • Hágale preguntas que requieran sólo un “sí” o un “no” como respuesta; y déle suficiente tiempo para que responda.
  • Mantenga el tacto y la paciencia cuando la persona vuelve, vuelve… y vuelve… a repetir y hacer la misma pregunta.
  • Que sea una persona la que le hable y no varias a la vez.

Busque otros métodos para comunicarse mejor y estimularles.

  • El mostrarles objetos y fotos, el que toque, palpe, vea y sienta dichos objetos, puede mejorar sustancialmente la comunicación, ayudarles a recordar y a iniciar una conversación.
  • Las fotos antiguas pueden también utilizarse para estimular y traer a la memoria sucesos pasados, así como recordar cosas gratas y placenteras.
  • La música puede ser una excelente manera para poder comunicarse. Se sabe que la música puede ser de gran ayuda para recordar palabras y expresar sentimientos.
  • Los juegos son también otra excelente forma de comunicarse y puede llevar una relajación placentera.
  • El bailar, el cantar, el reír, el tomarse de las manos es un excelente modo de comunicarse. No sólo representa una forma de comunicación, sino que expresa amor, que es lo que ellos más necesitan.

Sólo nuestra persistencia y capacidad de adaptación, nos permitirá superarlo.

Nunca se dé por vencido. Tal vez con muchas dificultades, cierto, pero con la certeza de que estamos haciendo lo correcto, por aquellas personas que queremos.

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