HIGIENE PERSONAL
higiene personal

¿A quién va dirigida?

Va dirigido a todas aquellas personas con movilidad reducida, que tienen dificultades para realizar con total seguridad las actividades de la vida diaria relativas a su propia higiene personal, como ducharse, vestirse o realizar el cambio de pañales de forma autónoma.

Las personas de avanzada edad, con el tiempo, pierden la costumbre de respetar las normas higiénicas básicas, debido a las dificultades que encuentran y han de superar para realizarlas. Renuncian a su higiene personal, sobre todo cuando no disponen de ayuda por parte de familiares o de otras personas, e instauran miedos ( a caerse en el baño ) o no desean superar ciertas situaciones por pudor o excesivo sentido de la intimidad. En estos casos la higiene personal requiere la ayuda o intervención de un familiar o cuidador.


¿Qué es la higiene personal?

La higiene personal protege e incrementa la salud de las personas, higienizando la piel de todo el cuerpo. La piel es la barrera que impide el paso de los gérmenes a nuestro organismo, por lo que al mantenerla en perfecto estado, estamos protegiendo nuestro cuerpo de amenazas externas.

La higiene en las personas mayores constituye una norma de vida muy importante, ya sea para la prevención de enfermedades, para la recuperación de un buen estado de salud o como estímulo al mantenimiento de los hábitos característicos de su estilo de vida. 

Una buena higiene corporal aumenta el bienestar y la autoestima, y ayuda a estimular la circulación sanguínea en todo el cuerpo.

¿Cómo se realiza la ayuda?

Según sea el grado de movilidad y autonomía de la persona, tendrá diferentes necesidades de ayuda, que van desde la ayuda para levantarse, ducharse y vestirse, a los cuidados higiénicos de la persona encamada.

La higiene personal, se ha de adaptar a las necesidades de la persona, teniendo en cuenta que atender a una persona semi-autónoma, es muy diferente a cuidar una persona encamada, de la misma forma que atender a una persona cabal, no es lo mismo que atender a otra con las capacidades cognitivas mermadas.

En el momento de higiene es importante mantener una buena relación con la persona y para ello nos ayudará, seguir las siguientes pautas :

  • Crear un entorno favorable para que la persona y el cuidador se sientan lo más cómodos posible.
  • Informar en cada momento de lo que vamos a hacer con anterioridad.
  • Escuchar y respetar lo que nos dice la persona.
  • Que la persona colabore al máximo en su higiene, así se sentirá útil y estimulará zonas del cuerpo, reduciendo la rigidez de las mismas.
  • Respetar las costumbres que la persona tiene respecto a la higiene ( barba, uñas pintadas, peinado, prendas de vestir, etc…)
  • Respetar la intimidad de la persona, no es cómodo para nadie estar desnudo delante de la mirada de los demás.

El cuidado de la higiene personal ha de ser diario. Estas labores de higiene han de ser minuciosas en la cara, las manos, la boca y de forma muy especial en las partes cubiertas. Es esencial un control continuo pero siempre discreto, de las partes del cuerpo más escondidas. 

Cuando la persona mayor no pueda colaborar durante cierto tiempo al realizar la higiene personal, la persona encargada de su asistencia deberá prestar especial atención para reconocer enseguida cualquier signo de recuperación de fuerzas y de mente despierta, para hacerle que participe en ciertos momentos.

En la higiene personal a personas encamadas, no es necesario destapar totalmente a la persona, se puede lavar por partes y sobretodo destapar lo mínimo posible las zonas íntimas, evitando enfriamientos y respetando su pudor el máximo posible.

¿Por qué es necesaria la ayuda en la higiene personal?

Con la ayuda en la higiene personal, evitamos en gran medida el gran riesgo de posibles caídas con resultados fatales, que las personas con movilidad reducida pueden sufrir, si realizaran estas actividades ellos solos.

La higiene personal en las personas mayores constituye una norma de vida muy importante, ya sea para la prevención de enfermedades, para la recuperación o mantenimiento del buen estado de salud y de buenos hábitos.

La piel de los ancianos se debilita y deshidrata fácilmente, cosa que favorece los enrojecimientos, pequeñas erosiones o heridas, etc… Únicamente una observación minuciosa, nos permitirá detectar el problema para prevenir o actuar lo antes posible, evitando males mayores.

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